El proceso de cambio de suelas y cuñas en unos zapatos Goodyear

Independientemente del buen cuidado y mantenimiento que hagamos a nuestros zapatos, no podemos evitar que el uso que les damos desgaste sus suelas. Cuando esto ocurre, ha llegado el momento de realizar un “resolado” cambio de suelas y tapas, tacones o cuñas, proceso que ha de hacerse artesanalmente y con el máximo cuidado. Te explicamos paso a paso en qué consiste este proceso y cómo lo llevamos a cabo en nuestros talleres Sánchez Reparaciones.

El primer paso del proceso consiste en eliminar la suela deteriorada y para ello empezamos por retirar el tacón. Una vez separada ésta pieza, utilizamos el banco de finisaje para debastar la puntada que une la suela al zapato, ayudándonos de una mano de disolvente para facilitar el proceso, y poder ahora retirar los hilos antiguos del cerco.

La retirada de la suela nos permite observar el encorchado que se encuentra debajo de ésta y que caracteriza a los zapatos de construcción Goodyear. El análisis de ésta parte resulta fundamental en el proceso de reparación puesto que la comodidad de este tipo de calzado se basa en la huella que deja nuestro pie sobre la palmilla y que transmite a su vez al encorchado de nuestro zapato. Por esta razón somos partidarios de mantener el original, siempre que sea posible, y levantar la suela vieja con la mayor limpieza posible. En caso contrario, habría que realizar un rellanado con pasta de corcho y alisar toda la superficie con una paleta.

Una vez que tenemos el piso antiguo retirado, limpio de puntadas y con el encorchado en perfectas condiciones, el zapato estará listo para recibir las nuevas suelas, en éste caso se trata de unas John Rendenbach (JR), unas de las mejores que podemos encontrar en el mercado. Volvemos al banco de finisaje para raspar las superficies que habrán de unirse, tanto de la planta del zapato como de la nueva suela. Encolamos generosamente ambas partes y dejamos un tiempo de secado antes de unirlas para que el proceso se realice de forma correcta. Ahora unimos ambas partes y dejamos actuar el pegamento durante 24 horas para asegurarnos de que ambas partes se han unido adecuadamente antes de continuar con el resolado. Este proceso se lleva a cabo con fuerza para unir ambas partes, pero sin agresividad para preservar la forma de la huella empleando para ello las manos y un rodillo de unión de vira y piso que nos ayudará a pegar ambas partes sin desvirtuar la horma original.

 

Continuamos trabajando en el banco de finisaje, esta vez rematando los cantos del nuevo piso y realizando el canal por donde irá el nuevo cosido a cerco que terminará de unir todas las piezas. Lo hacemos comenzando más o menos desde la mitad trasera de la parte de la suela donde irá posteriormente el tacón y terminando en su lado opuesto a la misma altura para obtener un resultado homogéneo y quedando las terminaciones ocultas bajo el tacón. Luego, aseguramos y asentamos el cosido marzando los hilos, ejerciendo la presión suficiente para no dañar la superficie.

El siguiente paso es la colocación de los tacones originales, salvo en el caso de que estuvieran dañados y hubiera que restaurarlos. Marcamos en la suela su posición correcta, siempre teniendo en cuenta que hay algunos casos en los que existen diferencias entre el tacón derecho e izquierdo en cuyo caso igualaríamos ambos lados trabajando la parte interna de los tacones y la parte trasera del piso en la máquina de finisaje. Entonces aplicamos pegamento en el tacón y en la suela y, tras un tiempo de secado, colocamos a mano el tacón en su posición y lo unimos con golpes de martillo antes de introducir el zapato en la prensa durante un par de minutos. Una vez que nos hemos asegurado de que el tacón está bien situado, clavamos el tacón y ponemos la tapa de suela y goma JR lijando, aplicando pegamento y prensando como en el proceso anterior.

Para rematar el trabajo, desviramos la suela quitando el sobrante de todo el contorno y lijamos y alisamos los cantos tanto del piso como de los tacones. Si el cliente lo desea, este sería el momento de colocar las punteras metálicas eligiendo, en primer lugar, la medida que se ajuste al zapato, marcando en el piso el lugar exacto de su colocación. Habrá que cajear la suela para que la puntera asiente correctamente antes de atornillarla al piso habiéndole aplicado además pegamento para asegurar su sujeción.

Solamente nos queda terminar a mano el canto del piso y los tacones aplicando tinte en todo el contorno para devolverle el color original y terminar el resolado de unos zapatos que lucirán como el primer día con la comodidad de siempre.

Puedes encargar esta reparación sin tener que ir a uno de nuestros establecimientos de Madrid en nuestra web: http://reparacioncalzado.es

 

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